¿Por qué disparas en analógico?

“Porque es más divertido”. “Porque el proceso me permite más posibilidades”. “Por lo tangible”. “Pero, ¿existe otra fotografía?”. “Por la incertidumbre de qué habrá en cada carrete”. “Porque desde que me regalaron una Polaroid en mi comunión no concibo la foto que no lleve química”. “Por la calidad, el grano, los negros, la textura…TODO”. “Por mi abuelo y todas esas tardes de laboratorio casero”. “Porque me obliga el profesor de Bellas Artes”. “Por la magia”. Muchos son los motivos que nos llevan a elegir la química frente al pixel. Álvaro Ramos lo tiene claro “porque al fin y al cabo es otra forma de fotografía, por el romanticismo, por los nervios por ese pequeño factor de riesgo que tiene al poder velarse o hacer un mal revelado, por lo fácil e instantáneo que es -cargar carrete y click-, por el control total que tienes. Que haces una foto y una vez la ves ampliada, es como tu niño” y por eso nos lanza esta pregunta, para que hagamos un pequeño ejercicio de introspección y dilucidemos el porqué de esta elección tan personal. Lo que quiere Álvaro es “que la gente se de cuenta que una foto no es simplemente darle un click, hay unos conocimientos, un gusto estético, un sentimiento que me gustaría que la gente conociera” y para ello va a realizar un cortometraje que presentará al certamen Feelmotion, en la categoría documental. Nos ha parecido un bonito proyecto de difusión de este mundo que tanta gente aún desconoce y ve como algo casi marginal dentro del sector de la fotografía, pero no es así, somos muchos, cada vez más...

Kodak Vision 3 edición Spectre

Coincidiendo con el estreno de la última de Star Wars, presentábamos la película Kodak Vision 3 500T proveniente de excedentes del metraje de dicha película… lamentablemente, muchos os quedasteis sin probarla, pues se terminó en alrededor de una hora. Es cierto que a muchos les atrajo el fetichismo de tener un pequeño trocito de la saga galáctica, pero otros mucho lo hicieron para poder disparala y gozar de una calidad espectacular en lo que a su fotografía se refiere. Volvemos a la carga, esta vez con la versión de ASA 50 de la misma película Vision 3, proveniente, nada más y nada menos, que del rodaje de Spectre, la última película de James Bond. La Vision 3, como ya comentamos al hablar de la de Star Wars, es una película de negativo color que se ofrece en diferentes sensibilidades. En el caso de la de la Guerra de las Galaxias, la designación de la película era 500T, es decir, de ASA 500 y calibrada para luz de Tungsteno, en esta, la designación es 50D, es decir, ASA 50 y calibrada para luz de día; las Kodak Vision 3 se caracterizan por una enorme latitud de exposición, una excelente definición y una capacidad para ser forzada que casi roza los límites del buen gusto.Si la 500T podía dispararse hasta 6400, ésta podría dispararse a un ASA 400 sin problema, convirtiéndola en una película perfecta para disparar a diario; en cuanto a la calibración de color,  por la calibración de color no debéis preocuparos, en el caso de la 500T, al estar calibrada para luz de tungsteno, decíamos de utilizar filtros correctores de color en exteriores, pero...

Fiesta post-reyes

Se nos acaban ya las fiestas Navideñas y ya que no hemos tenido la oportunidad de invitaros a todos a una gran cena de Navidad ni a celebrar la nochevieja en la oficina – estamos a dos pasos de las campanadas- . Total, hemos pensado que sería bonito hacer una celebración postnavideña este sábado. En ella presentaremos tres productos con los que vamos a trabajar de ahora en adelante: – Lúcida Nos hemos enamorado de ellas completamente de estas correas de cuero: acabados artesanales, cuero de origen español, diseños inteligentes y funcionales todo ello rematado con muchísimo cariño y un diseño atractivo como el que más. Las correas Lúcida se ofrecen tanto de mano como de cuello en diferentes colores y con diferentes remates de forma que puedan adaptarse perfectamente a cualquier cámara y en lo referido a calidad, no tienen nada que envidiar a otras marcas más asentadas. Este sábado contaremos con una selección representativa de estos productos, donde podréis apreciar su magnífica calidad. – Default by permission ¿Conocéis las cazadoras Barbour tan apreciadas por motoristas con ese acabado de lona encerada que, bien cuidado, es absolutamente impermeable? Pues las bolsas de Default by permission emplean exactamente la misma lona para sus bolsas. La misma exactamente, pues proviene de su fábrica escocesa y son prácticamente los mismos colores que las famosas chaquetas; hablamos, nuevamente, de un producto de origen español, con un diseño tradicional, funcional y clásico inspirado en aquellos tiempos en que las cámaras aún eran completamente metálicas. Se trata de un producto exclusivo en el que cada bolsa tiene marcado en su interior incluso el número de producción...

La vida de los objetos, una reflexión para 2016

Terminaba el relato de Borges de El encuentro, con la frase “Las cosas duran más que la gente. Quién sabe si la historia concluye aquí quien sabe si no volverán a encontrarse”; haciendo un resumen que esquive los spoilers lo más posible, explico que el relato gira en torno a la idea de que los objetos pueden tener vida propia, llevando, en la historia, dos cuchillos que pertenecieron a dos personas enfrentadas a pelear nuevamente a quien los coja. Por suerte, en fotografía parece ser que no es así, pues las fotos que uno haga con una cámara las hace el fotógrafo y esa cámara, en manos de otro, hará fotos tan distintas como quiera quien la use. Vamos a enfrentar dos estilos distintos con dos fotografías muy conocidas: William Klein, su foto más conocida y de la que él mismo dice estar harto; directo, visceral, un fotógrafo al que no le importa ser visto y que, de hecho, disfruta con el efecto que apuntar a alguien con una cámara puede causar, que le gusta ver cómo la gente se convierte en actores a la hora de mostrarse mirando a través de su cámara. Cartier-Bresson, el arquetipo de fotógrafo tipo “testigo silencioso”; discreto, como un fantasma que pasa por delante de una escena, intentando ser invisible, preocupado por la composición, el instante decisivo y porque su presencia no altere la esencia de un instante. En el documental The many lives of William Klein, se dice que la primera cámara que tuvo William Klein fue una Leica (ya, qué sorpresa, en algún momento siempre aparece este nombre)… que se la vendió,...

Kodak Vision 3: Una película de cine

Decía Tarantino en una entrevista realizada en 2011 en la que sostenía un punto de vista crítico hacia el cine digital, que para él el cine  “de verdad” era el analógico, el de 35mm, en el que se da la magia del cine, que consiste no en grabar el movimiento, sino una serie de fotografías fijas que proyectadas a 24 fotogramas por segundo e iluminadas con una bombilla crean la ilusión de éste. Resulta curioso que mucha gente se sorprende al enterarse de que nuestros queridos carretes de 35mm, los de 24 o 36 exposiciones de toda la vida, tienen el mismo formato, agujeros y forma que las cámaras de cine de toda la vida. Podría decirse que Leitz fueron en gran parte responsables de la popularización del uso de carretes de 35mm al conseguir con exito ponerlos en sus Leicas ¿Y por qué todo este cuento del cine? Porque resulta que la Kodak Vision 3, presentada en 2012 es una de las películas que más calidad puede dar, siendo la elección de grandes nombres como Christopher Nolan, Quentin Tarantino, J. J. Abrams o Martin Scorsese, una calidad suficiente para poder ser proyectada en una enorme pantalla de cine… y ahora esta calidad está disponible en nuestras cámaras de toda la vida. La Vision 3 es por lo tanto una película de negativo color que se ofrece en diferentes sensibilidades. Por ahora tenemos disponible la 500T, de ASA 500 y calibrada para luz de Tungsteno y se caracteriza por una enorme latitud de exposición, una excelente definición y una capacidad para ser forzada que casi roza los límites del buen gusto,...

Las paredes hablan, nueva expo de Rodrigo Herrero

Se dice que toda fotografía lo es de algo que forma parte ya del pasado: captura un instante que ya ha ocurrido y, si nos ponemos dramáticos, de algo que va a desaparecer; Rodrigo Herrero ha recogido esos grafittis que uno encuentra en sus paseos, esos mensajes que nos transmite alguien que no conocemos; estos mensajes estaban ahí cuando se hizo la fotografía, nada nos dice que mañana sigan, pero gracias a la fotografía, permanecerán siempre. << Se dice que las paredes oyen… bien, no es cierto, las paredes no oyen, las paredes no pueden oir, no tienen medios para ello, ni medios ni ganas ni nada. ¿Para qué querrían oír las paredes?. Sin embargo, lo que si hacen las paredes es hablar, las paredes hablan, hablan de muchas formas, con muchos acentos, en muchos idiomas; una vez más este incorregible mirón en una de sus correrías por las calles de la ciudad, por ese centro múltiple que crean las grandes ciudades , vio que una pared le decía: “Conoce tu clítoris”… extrañado, este mirón, tras unos segundos de sorpresa se dijo : -no, esto no va conmigo, no es a mí, yo tengo un aspecto varonil, no hay lugar a semejante equívoco… y entonces lo vio, vio que las paredes en efecto hablan, pero hablan de un modo universal, para todo aquel que las quiera ver hablar, para todo aquel que mire sus palabras, para todo aquel que pase frente a ellas… pero tienen una característica que las hace muy especiales, son palabras efímeras, sin duración fija en el tiempo, son borradas, tapadas o, simplemente desaparecen debido a las inclemencias climatológicas, esta es...

De Ferraris y todoterrenos: acerca de la cámara perfecta

Es un gran defecto que tenemos los fotógrafos ese de ir a la caza de la cámara perfecta. Sólo hay que preguntarle a alguien qué cámara usa y por qué y veremos una defensa a ultranza con todas sus consecuencias de por qué ésa es la mejor cámara y todos deberíamos comprarla; luego están los que, sin caer en el marquismo y con un aire más poético caen en un dogmatismo más ambiguo con otras máximas, del tipo “la mejor cámara es la que siempre va contigo”, “la mejor cámara es la que menos te limita” o “la mejor cámara es aquella que te permite ser invisible” (suena a campaña comercial de Leica, pero os prometo que lo he oído). Seguro que si pensamos se nos ocurren más. Desde luego, estos fundamentalismos son más o menos, igual de malos que los de los marquistas pues a poco que uno piense en ellos se da cuenta de que, si bien no van dirigidos a una marca, van hechos pensando en un tipo de cámara. Los tres que he dicho excluirían, respectivamente, al gran formato, que no podemos llevar siempre con nosotros, a cualquier compacta Olympus Mju que no permite elegir parámetros y a las réflex, ruidosas y observándo nada discretamente como un cíclope con su enorme ojo desde el fondo de la sala; y sin embargo, el hecho es que Ansel Adams hizo buenas fotos con gran formato, nos guste o no, Daido Moriyama hace cosas increíbles con una compacta y Steve McCurry no ha necesitado de una Leica para captar la realidad. Hablaba el otro día con un amigo...

Sobre las ideas de coherencia visual y corpus artístico en la fotografía

Los fotógrafos tenemos un gran problema: no podemos hacer fotos sin tener algo a lo que hacer fotos; puede parecer una obviedad, pero esto muchas veces juega en nuestra contra más de lo que lo hace a nuestro favor. Para empezar, ¿cuántas veces nos hemos encontrado sin algo a lo que fotografiar? esto generalmente se arregla saliendo a la calle y tras unas horas de frustración, surge ese “¡oh!” fotografiable. Desde luego, hay otras soluciones, pero esa es la más fácil. Es bastante efectiva, aunque trae un gran peligro consigo: podemos acabar convertidos en unos de esos fotógrafos de flickr con un un montón de buenas fotos pero ninguna conexión entre ellas. Pocos fotógrafos son conscientes de lo que es la coherencia visual. Voy a explicarlo fácilmente: cuando uno ve un cuadre de Van Gogh y uno de Rothko, sabe cuál es de Van Gogh y cuál es de Rothko aunque no conozca esos cuadros concretamente, porque cada uno tiene un estilo propio; desde luego, los pintores lo tienen mucho más fácil. A fin de cuentas, ellos no tienen que beber del mundo, no tienen que apropiarse de él y no tienen que luchar contra el hecho de que lo que yo estoy fotografiando, lo pueda estar haciendo el de al lado también, por eso tras pasar esa fase de cuando empezamos a hacer fotos en que hacemos fotos “buenas”, tal vez deberíamos plantearnos hacer fotos “nuestras”, con las que nos sintamos a gusto y estemos orgullosos de ser identificados, fotos que no sólo tengan que ser impactantes, sino que su impacto venga de otra manera. Ojalá tuviera la clave, me temo que es más difícil de...