Contando historias

Narrar, esa obsesión que se ha introducido sin que lo notemos entre todos los fotógrafos. Narrar, contar una historia a través de imágenes y que se entienda lo que quieres decir o al menos que tenga algún sentido. Arduo trabajo que con facilidad se nos atraganta, a mi la primera. Tienes un montón de fotos sobre un tema, que sin embargo se hacen bola en la garganta y no pasan. Se atascan en el Bridge o en el Lightroom y la edición se convierte en una auténtica odisea. Todas tus fotos tienen importancia, no sabes cual coger y cual quitar, dónde ponerla, crees que todas tienen conexión y a la vez ninguna, no encuentras dónde poner una coma o quizá el punto final. A menudo estamos demasiado encima del proyecto y nuestras implicaciones en el hace que la subjetividad nos vuelva locos, narrar entonces se complica. ¿Es posible dar un paso hacia atrás y ponernos en una situación más objetiva? Todo es probar y este año PhotoEspaña nos da la oportunidad de hacerlo en Memorias Fotográficas, donde nos propone ser comisarios de nuestro propio discurso a través de casi 100 imágenes de diferentes fotógrafos. Una experiencia totalmente recomendable y una oportunidad de explorar tu capacidad narrativa a partir de un tema pero con las fotos de otros. Ponerte en la piel del narrador, sin estar inmerso en el proyecto, te da posibilidad de ver recursos o conjunciones de imágenes que jamás hubieras mezclado de ser tuyas y que sin embargo funcionan, e incluso potencian tu historia. La sintaxis cobra importancia y no ya los sentimientos anclados a cada fotografía....

Fotografía al estilo de flandes

Cuando nos planteamos hacer un proyecto el miedo a la foto en blanco resurge de su latencia. ¿Qué puedo fotografiar? Buscamos inspiración, pero ¿dónde?. Darse una vuelta por las grandes colecciones de pintura puede ser una opción. Puesto que la pintura existe desde los primeros tiempos es experta en la búsqueda de nuevos procesos creativos, el estudio de la luz o el color, la perspectiva y siempre ha estado al servicio de la sociedad del momento. Por todo ello, observar con detenimiento como los pintores han evolucionado en cada época artística puede sernos de ayuda o incluso detonar alguna idea a desarrollar. Anne Zahalka y Hendrik Kertens exploran el arte flamenco reintroduciendo sus características en su trabajo fotográfico.  Un arte que se desarrolló durante los siglos XV XVI y XVI en las ciudades flamencas, actuales Bélgica, Luxemburgo y Paises Bajos y que evolucionó desde el Gótico con pintores como Van Eyck, Van der Weyden hasta el Barroco con pintores como Johannes Vermeer  en la escuela holandesa. De gran habilidad en el detalle, desarrollaron la perspectiva en su obra de diferentes maneras, implantando en sus pinturas sistemas perspectivos como el del espejo convexo. Un sistema que funciona a modo de angular de manera que el observador pueda ver un espacio más amplio. El uso de la perspectiva por los flamencos otorgaba así al espacio representado una visión mucho más natural. Además, la luz como un elemento más del cuadro, tamizada, de gran calidad, envuelve la imagen provocando en el espectador una experiencia sensorial. Pone de relieve las texturas de los diferentes materiales que integran la imagen. Este tratamiento del espacio...

El amor, la foto y Ana Zaragoza

El amor nunca va sólo.  En sí mismo, es un término a medio hacer, quizá por eso nadie puede definirlo. En realidad, acostumbra a ir acompañado de otros tantos adjetivos, nombres o adverbios que le dan sentido, pero nunca sólo. El amor no es rotundo o verdadero, no es blanco o negro, tiene sus matices o su escala de color y cada uno nos acercamos a él de formas completamente diferentes. Pero sin duda, amar es el primer paso, eso está claro, sin embargo, luego hay que seguir descubriendo que trae de la mano. Yo, como muchos de vosotros, amo la fotografía, pero a menudo ese amor, trae consigo por un lado, el miedo, la frustración, la desesperación, por otro, la pasión, la curiosidad, lo raro, lo extraordinario … un sin fin de añadidos sin los que el amor perdería su significado. Cómo nos enfrentamos a todo lo que fluctúa a su alrededor, determinará nuestra relación con la fotografía. ¿Es posible convertir los miedos en nuestra ventaja? ¿Puede la pasión sortear la frustración o nos puede hacer caer en la obsesión? ¿Es la dedicación esencial en la construcción de una relación sólida con la foto? ¿Debemos dejarnos llevar por el azar o controlar cada proceso? ¿Debemos mantenernos en lo conocido o debemos curiosear hacia lo inexplorado? Contestar a cada una de las preguntas nos llevaría más de un post (aunque os animo a empezar en los comentarios), así que por el momento, os dejo con el trabajo de una mujer, Ana Zaragoza, que ama la fotografía y con ella, se adentra en la búsqueda del amor propiamente, a través...

ARCO y la fotografía

Cada vez que una gran feria de arte llega a Madrid, empiezan a inundarme el cerebro unas cuantas preguntas: ¿Habrá fotografía? ¿Tendrá la misma presencia que las demás artes? ¿Qué autores vendrán representados por las galerías? ¿Qué tipo de fotografía se lleva? Con el auge de los colectivos que se está produciendo actualmente, ¿tendrán respaldo de los galeristas? La semana pasada se celebró la 33ª edición de la feria de ARCO con Finlandia como país invitado y paseando entre todas las galerías participantes conseguí esbozar algunas respuestas. Quizá la primera foto con la que me tropecé auguraba ya el ritmo fotográfico de la feria, una estupenda fotografía de los Becher, representantes por excelencia de la Escuela de Düsseldorf.  Si bien encontré una mínima representación de la fotografía documental más cercana al reportaje en la galería Juana de Aizpuru, con obras de Cristina García Rodero y Alberto García Alix, el tempo fotográfico, viraba a medida que visitaba la feria, del instante decisivo y el blanco y negro hacia un instante más gravitacional, en color y gran formato. Galería de obras fotográficas en ARCO por ART SY La herencia de la escuela que cambió el rumbó de la historia de la fotografía contemporánea sin duda permanecía latente en la atmósfera de la feria. Ruff en la galería Helga de Alvear, Struth en la Ivory Press marcaban la antesala hacia la fotografía más contenida, la cual no incluye sólo un instante, sino muchos que se mantienen en suspensión en la imagen y que tu tomas, uno a uno o los engulles al unísono.  Sin embargo en la actualidad, pudiéndose hablar de predominancias nunca...

Lo que me atrajo de la street photography

Como no hay que olvidar nuestras raíces, hoy os traigo un poco de street photography. Así es como empecé a hacer fotos y así es como comencé a engancharme a la fotografía. Hubo cuatro aspectos que me sedujeron completamente: la rapidez, la observación, el dinamismo y la interacción. La rapidez entendida, no como un loco que dispara a todo lo que ve sin descanso, sino la rapidez en competición con la propia velocidad de la calle. A tu alrededor todo se mueve a un ritmo específico mientras,  tu y tu cámara permanecéis en un tiempo paralelo observando lo que sucede, siguiendo mentalmente  la celeridad urbana,  hasta que de repente algo capta tu atención y has de moverte rápido para entrar en su flujo temporal y poder hacer la foto antes de que haya desaparecido. El dinamismo de la mano de la propia rapidez o su consecuencia. Dentro de ese vórtice donde todo gira a una velocidad concreta, los estímulos van, vienen y desaparecen en fracción de segundos. La street photography te permite desarrollar tu capacidad dinámica, estar atento a diferentes historias entrecruzadas, paralelas o circulares y moverte de un lado a otro haciendo fotos. La observación es un aspecto esencial a la hora de hacer fotos, ya sea practicando street photography, desarrollando un proyecto, una serie, un reportaje o un retrato. Pero debe ser aún más intensa en esta disciplina porque como he comentado más arriba, las historias suelen mezclarse en el espacio y a su vez el momento para hacer la foto puede ser de milésimas de segundo. Por ello, observar en profundidad el espacio por el que...