¿Recordais mi capítulo 6? En él había encontrado una combinación cercana a la perfección: para el día, la Nikon FM3a con el 28-50mm f3.5 y cuando hubiera poca luz la Zeiss Ikon con un Ultron 35mm f1.7 (que, en algún momento, planeaba cambiar por el Nokton 35mm f1.4).

Es la combinación más equilibrada y lógica que he tenido hasta la fecha y estaba seguro casi al 100% de mantenerla… hasta que me tocó a mí la crisis ¬¬. Hoy se lo decía a Matías hablando con él: “hasta hace relativamente poco tiempo casi parecía que no había crisis:”. Quiero decir, que la gente sigue yendo a bares – aunque menos – y es raro (aunque, desgraciadamente no es algo lejano ni un caso aislado) encontrarse con alguien al que hayan quitado la casa o haya tenido que cerrar su negocio. Hasta que uno lo ve de cerca no se entera muy bien de qué pasa. Cuando uno piensa “crisis económica” le vienen a la cabeza imágenes de la hiperinflación alemana o al crack de la bolsa de Nueva York…

Volviendo al tema que nos interesa – ya que no tengo ni idea de economía, lo admito -: cuando uno tiene problemas – cuando los ve venir muy de cerca -, lo primero que se va es lo prescindible y las cámaras normalmente están encuadradas ahí. Así que primero tuve que hacer una “parada” para concienciarme y tras vender la Zeiss Ikon me hice con otra telemétrica más normalita – más barata -: la Olympus 35SP (reseña en breve) pero no fui demasiado amigo de esta cámara… 42mm es una focal muy rara, no me gustó nada (yo y mi problema con las focales raras… siempre igual). Bueno, me deshice de ella y al poco llegó a mis manos una Nikon F100 (que reseñaré) y un par de objetivos: 50mm f1.8 AF y 28mm f2.8 AF. Todo ese equipo me lo prestó un amigo para que lo pusiera a la venta en eBay – o se lo comprara yo – y lo estuve usando un mes o así. El caso es que me planteé quedármelo porque, de comprarlo yo, me habría salido muy barato, pero la F100 es enorme y pesada comparada con la FM3a, sin mencionar que cuando se queda sin pilas no es más que un pedazo de chatarra…

Bueno, el caso es que finalmente no sé cómo lo he hecho, pero he vendido casi todo, incluso mi querida bolsa Billingham, porque ya no tenía sentido tenerla puesto que sólo tengo un objetivo (Nikon 50mm f1.8 AI, prestado indefinidamente) para ir con la Nikon FM3a (esta no se va, ya la lié una vez, no sé si lo recordais) y la Olympus Mju II, que va en mi bolsillo.

El caso es que tampoco lo veo tan mal, he pensado volver a iniciar una cosa que en mi cabeza se ha bautizado con el desafortunado nombre de “proyecto Jackass” (no me juzgueis duramente por el título) y es aprovechar la crisis para volver a los orígenes, a algo parecido al proyecto de La Leica como profesora y estar durante un año sólo con la combinación que tengo (FM3a + 50mm f1.8 AI y, cuando necesite algo un poco más angular, la Olympus Mju II). En ese año espero aprender mucha más fotografía (tengo un 50 y un 35, dos de las focales clásicas de reportaje, debería ser suficiente) y, de paso, intentar mejorar mi situación económica :-)

Así que, entristeciéndome mucho, salvo por el equipo que puedan prestarme – tranquilos, mis amigos tienen material como para hacer más de 10 reseñas – o que me regalen – improbable -, estas son las últimas Confesiones de un camarólico hasta dentro de un año. (Redondenado, para Junio de 2013).

Sinceramente, creo que va a ser divertido estar limitado. Al menos no me devanaré los sesos pensando qué focales escoger ni cómo sería la cámara perfecta. Sencillamente haré fotos, muchas fotos, con lo que tengo y dentro de un año – que espero que todo vaya mucho, mucho mejor -, me planteré qué es lo que he notado que me faltaba y lo supliré.

¡Un saludo a todos y gracias por seguir esta locura!