Como muchos pudieron observar en mi anterior publicación, todas las fotos elegidas son en color. ¿Por qué motivo hice ésto? Pues para ir preparando el terreno a otro tema algo controversial (aunque bastante menos que el flash y la pelea del digital frente al analógico).

Joel Meyerowitz

¿Puede ser la fotografía callejera, o street-photography, en color? ¿O es, acaso, un dominio que le pertenece exclusivamente al blanco y negro? Ya hace décadas que los buenos de Joel Meyerowitz , William Eggleston, Martin Parr y Alex Webb,  plantearon estas preguntas con propuestas de altísimo interés y calidad excepcional.

William Eggleston

Os dejo mi opinión, o mi forma de verlo.

Yo creo que el color es tan digno de la calle como el blanco y negro. Los dos pueden dar resultados fascinantes, totalmente diferentes, y no tienen por qué sustituirse. Cada uno tiene sus fuertes, y limitaciones, que debemos entender y aceptar.

Todo ésto me recuerdo a lo anterior. ¿Por qué ir a los extremos? ¿Por qué no trabajar, en algún momento, con ambos, siempre conscientes de sus diferencias y métodos de empleo? Busquemos el equilibrio, experimentemos, re-inventémonos constantemente, porque sólo así creceremos auténticamente.

Cuando iniciemos un proyecto, o salgamos a la calle a fotografiar, creo que es imprescindible decidir cómo vamos a hacerlo. Es de lo primero que debiéramos plantearnos (más que qué cámara usar, por ejemplo). El hacerlo cambiará nuestra forma de ver y trabajar posteriormente casi radicalmente. El blanco y negro es versátil y flexible (nos da lo mismo la temperatura de color, y se lleva mejor -aunque es debatible- con la luz dura del mediodía), pero si no estamos mentalizados del todo, podemos dejarnos llevar por los tonos de los colores, que aunque sean vibrantes o saturados, en monocromo pueden ser más oscuros, o claros, de lo que parecían en un principio. Es fácil caer en esta trampa si no nos preparamos previamente.  Pre-visualizar en blanco y negro es indispensable, y una habilidad que lleva tiempo y práctica adquirir.

Frédéric Le Mauff

Por otro lado, si vamos a fotografiar en color, busquemos los colores, y la forma en que interactúan unos con otros. Que no sea algo arbitrario, sino todo lo contrario, que tenga intención. Por ello, el color nos obliga a ir más despacio. Busquemos también la parte del día que más nos sugiere en la forma de impactar sobre el color: temprano por las mañanas, las últimas horas de la tarde, la luz “blanca” y pálida del medio día, por ejemplo.

También es una buena práctica sub-exponer ligeramente para conseguir una mayor  saturación de los colores. Tengamos cuidado, sin embargo, para no perder detalle en las sombras (aunque luego las eliminemos, está bien tener la información registrada en la película o sensor).

Estudiar a los grandes pintores, como recomendaba Cristóbal recientemente, es una manera de acrecentar nuestro bagaje cultural y visual, uno que podemos extrapolar a nuestra fotografía.

Erika Romera

Una frase de Paul Outerbridge, del libro “Seeing Pictures” (Modern Photography, Oct. 1976) resume excelentemente las calidades del color, y el blanco y negro. Dice así:

“Hay una diferencia muy importante entre la fotografía monocromática, y la de color:  en blanco y negro, uno sugiere; en color, uno declara. Mucho puede implicarse sugiriendo, pero para declarar se requiere certeza…certeza absoluta.” 

Y ahora, quisiera dejar un ejercicio para los fanáticos del blanco y negro. ¿Creéis que estas fotografías tendrían el mismo impacto SIN el color? ¿Seguirían siendo grandísimas fotos, o les faltaría algo, serían “cojas”?

Matt Stuart

Narelle Autio

Justin Vogel

Alex Webb

David Solomons

Trent Parke

Jesse Marlow

Jonathan V.D.K.

Richard Bram

¡Leámos esas opiniones!